Mis cumbres borrascosas
¿Cómo se reinterpretan los clásicos sin apagar la llama que los hizo eternos? En este ensayo, la escritora Lauri Cristina García Dueñas vuelve a Cumbres Borrascosas desde un territorio visceral: la maternidad salvaje, ese espacio donde leer se convierte en un acto de resistencia y donde la escritura se sostiene entre desvelo, cuerpo y memoria. Diez años después de aferrarse a la novela de Emily Brontë como un salvavidas creativo, Lauri se encuentra con la adaptación cinematográfica de Cumbres Borrascosas (2026) dirigida por Emerald Fennell. Una película que ha generado debate por su reinterpretación estética, sus decisiones sobre raza y su lectura contemporánea del vínculo entre Heathcliff y Catherine. En su texto para Revista Cinco, Lauri analiza cómo la película transforma el paisaje emocional de la obra original: la aspereza del entorno, la fuerza del vestuario —casi una exposición de arte moderno— y la presencia magnética de Margot Robbie y Jacob Elordi. No es una adaptación fiel. No intenta serlo. Es una relectura que invita a preguntarnos cómo los clásicos sobreviven, mutan y vuelven a tocarnos desde otros cuerpos y otras épocas. Este artículo es una invitación a la comunidad lectora a volver al libro antes de ver la película, a recordar que cada obra se completa en nuestra propia experiencia. Porque los clásicos no se conservan: se reencarnan en quienes los leen, incluso —y sobre todo— en medio de la maternidad salvaje.
ARTÍCULOS Y EDITORIALESABRIL 2026
Lauri García Dueñas
4/15/20262 min read


Mis Cumbres Borrascosas
Por Lauri Cristina García Dueñas
Hace diez años, cuando tuve a mi primer hijo, creí que ya no sería escritora. Mi vida era cuidar a un recién nacido y dar de lactar a libre demanda. En mi delirio mamífero, elegí. Si sigo leyendo, seguiré siendo escritora, me dije. Y me aferré con todas mis fuerzas a un clásico bestial: “Cumbres Borrascosas” (1847), de Emily Brönte, en una preciosa edición de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que me había ganado en un concurso de crónica.
En aquel momento, no reparé precisamente en los componentes eróticos que ha destacado la directora inglesa Emerald Lilly Fennell en su adaptación de 2026. Sin embargo, como explica la escritora argentina Laura Ramos, autora de “Infernales. La hermandad Brontë: Charlotte, Emily, Anne y Branwell”; Cumbres Borrascosas nos causa fascinación absoluta a los artistas que la hemos leído en los siglos XX y XXI, al contrario de la reacción moralista que recibió al publicarse por primera vez. El pensador francés George Bataille describió la novela como una de las mejores jamás escritas y no lo desmiento.
En ese momento de mi vida, lo que más me cautivó fue la profundidad de los sentimientos presentes en la historia, la injerencia del paisaje en los personajes, el clasismo de la época y el virtuosismo de la escritora.
La adaptación al cine de Fennell ha recibido mucho “hate” por parte de algunos espectadores y críticos, sobre todo en lo que se refiere a un posible racismo al “blanquear” a Heathcliff y racializar a los antagonistas.
Por mi relación emocional con la obra, arrastré al cine a mi compañero de vida para encontrarnos en una sala con solo dos espectadores más, ya que asistimos a la sesión subtitulada, nunca jamás a la doblada.
La película me encantó y embelesó, no puedo negar que ver a Margot Robbie y Jacob Elordi en pantalla es bastante hermoso, así como ver actuar al diseño de vestuario y llegar a gozar la estética de videoclip incorporada al rodaje. La fiereza y aspereza del paisaje están bien representadas y los conflictos internos logran traducirse en el lenguaje visual.
Evidentemente, hubo cambios esenciales en el guión y la cinta no abarca toda la historia comprendida en la novela original, sin embargo, como una verdadera amante del libro, me doy por satisfecha con dicha adaptación cinematográfica reciente. ¡Doble aplauso al vestuario! Es como ir a una exposición de arte moderno.
Cada libro y cada película culminan el proceso creativo al ser descifrados en la mente, los sentimientos y el cuerpo de cada espectador. Yo solo puedo decir que lean el libro antes de ver la película. Ojalá todos tuviéramos un amor tan intenso como el de Heathcliff y Catherine, aunque no necesariamente tan trágico.
Sigo pensando, como hace diez años, que leer es la forma más dócil de escribir y que, si sigo leyendo, sigo siendo una escritora. Cumbres borrascosas tiene y tendrá un significado muy especial en mi historia de vida y ese es el don de las grandes obras literarias.
