Selección de poemas de Fabio Rivas Rivera: poesía contemporánea salvadoreña sobre lucidez, vulnerabilidad y contradicción
En estos poemas, Fabio Rivas Rivera desmonta la maquinaria de lo sublime y se adentra en los territorios donde la mente tiembla, se contradice, se expande y se reconoce en su propia decadencia luminosa. Su escritura es un cuerpo que se retuerce, que duda, que se burla de sí mismo y de las expectativas sociales que pretenden disciplinarlo. Aquí, la noche es refugio y castigo; la piedad, un dispositivo de control; la identidad, un enjambre de versiones que coexisten sin jerarquías. El poeta se enfrenta a la depresión, al insomnio, al tedio, a la imaginación desbordada y a la fragilidad del deseo, sin buscar consuelo ni redención. Esta selección es un viaje hacia lo incómodo, lo delirante, lo íntimo y lo profundamente humano. Una escritura que no pretende salvar, sino despertar. Que no busca respuestas, sino fisuras. Que no se arrodilla ante la norma, sino que la muerde. Revista Cinco SV presenta esta lectura como un espacio para pensar la vulnerabilidad, la contradicción y la experiencia contemporánea desde un lenguaje que arde, que duda y que insiste en mirar de frente.
ABRIL 2026LITERATURA Y NARRATIVA ABRIL 2026
Revista Cinco sv
4/28/20265 min read


Selección de poemas de Fabio Rivas Rivera: poesía contemporánea salvadoreña sobre lucidez, vulnerabilidad y contradicción
Algo sobre mí
Fabio Rivas Rivera, nacido en San Salvador el 5 de agosto de 1990, es poeta y gestor cultural. Cofundador de Astrálabe y fundador del Centro Cultural Leyla, además de la banda experimental Lxs Bastardxs, la revista No y Ediciones Pirata.
Poema I
Cuando los tulipanes chorrean
y se esfuman las cenicientas y los príncipes
¿no sería mejor hacer lo propio
y retirarse a musitar lamentos
en el paréntesis de nuestras habitaciones?
sí hasta los discos están cansados
¿por qué insistir en buscar milagros?
los milagros no se buscan,
lo único que se puede buscar
y encontrar casi al instante,
son los problemas
Si un viernes en la tarde tiemblo por un insomnio de 3 noches,
si las pasiones me lanzan a un precipicio
y me regalo a la basura cósmica,
que naufraga en el imaginario de su proyección en mí,
no hallo el descanso,
enmudezco,
giro en torno a mi esbelta decadencia
¡Orgullosa!
¿seré entonces indigno de la piedad?
de esa cosa con la que te reducen y aprenden a reciclarte,
ésa con la que te detestan en secreto y toleran en la vida pública,
en la medida que respetarte
sea una garantía de que vas a aceptar,
la instrumentalización,
limpiar o comer sus sobras,
enaltecer a sus muertos,
sus mártires,
sus guías espirituales
y así babear ante un perfil
adecuado a nuestra carencia
Bañados y rellenos en veneno blanco,
hemos gozado en las camas de azufre,
zanates transformando la furia en revoloteos ¡cínicos!
hemos desayunado aforismos perturbadores,
después de cenar hipérboles
y vomitar 2000 años de metáforas
¿Qué es lo que un adicto debe hacer para que se le respete?
¿reformarse?
¿tomar leche con normativas y estándares de calidad?
¡Qué tedio el de los normales que pretenden salvarnos!
mi depresión es temporal,
viene y se va por etapas
¡pero el complejo de héroe es eterno!
el deber ser es inagotable
y no da tregua si se asume
Los insomnes le tememos al amanecer
¿qué peor castigo que ése?
¿y qué mejor premio que la noche?
Poema II
He querido ser otro distinto del que soy,
pero no puedo,
soy un perezoso a la hora de ser funcional,
mi aporte a la sociedad salvadoreña será una cuchillada,
apuñalaré el cuerpo de cualquiera que me lea,
asumiendo que no se trata de un acto de justicia
ni de misericordia
ni de superación
éste es mi papel en la rueda,
mi sombrero está cargado de imagines incoherentes
y escupo a conciencia sobre la dictadura de lo sublime
Ya me arrastré buscando una almohada para mi cabeza hipocondriaca,
intenté sostener los edificios con mis manos,
para que no me aplastaran al derrumbarse
y miré fijamente la acera,
hecha de gelatina caliente,
como una trampa a la cordura
o a la locura que implica pretender que alguien aquí está cuerdo,
es el momento de aceptar que el mediocre soy yo,
pero yo soy varios
y no puedo limitarme a los caprichos de uno de mis representantes.
En la antesala de lo liviano,
me retuerzo intentando arrepentirme,
pero no puedo,
el dolor ha sido importante,
porque cuando ha llegado la factura de los desajustes,
ha llegado adjunto un diccionario para las experiencias de ayer,
llaves para abrir las jaulas de los cisnes,
los lagartos
y las luciérnagas
He querido ser otro distinto del que soy
pero no puedo,
soy un miserable que baila reguetón y eructa Beethoven,
después de todo
-y según nuestras prestigiosas universidades-
¿no se mide la inteligencia en base a cuánto sepamos de Europa?
y es que yo no te miro
me miro en vos y me asusto,
pero me asusto más al sentirte,
porque allí no hay idea,
cada experiencia en el contacto,
es en primera instancia desconocida,
sin tu presencia no existe,
lo que miro,
lo que elijo mirar,
es por largos periodos inamovible,
en el mundo de las ideas te congelo,
nos congelamos y nos hacemos gigantes,
de voluntades y confianzas pequeñas,
pero cuando nuestros codos se encuentran en el transporte público
y entendemos que necesitamos espacio
o cuando nuestras miradas se cruzan de una loma a una ventana
o de un despacho a una sala de espera
y suponemos que el otro tiene una mejor calidad de vida,
pensamos en las alternativas,
algo se inquieta,
la rueda sigue girando
y al menos en la idea, el papel cambia,
entendemos que el tedio es falta de alimento para la imaginación:
no ver un planeta metálico poblado de flores y aves magnéticas,
no fornicar con locura, cerca de una tormenta,
debajo de un árbol de mangos rojos,
de esos que te estallan en los labios
y te convierten en un efímero portador de sus sabores
Afirmamos para consolarnos
y yo no encuentro descanso en ese consuelo,
más descanso el de esta incertidumbre asumida,
más descanso el de este beso,
este pararrayos amante del vértigo,
de su sensación atemporal más no dispersa,
mis versiones coinciden en lo básico:
quieren vivir y matarse con dignidad,
tener una incineración orgiástica,
dosificar los eufemismos
y oscilar entre aromáticos jardines
y apestosas cañerías
¡Darnos el placer de oscilar
y de contradecirnos!
En mi vela quiero una fiesta cómica y sensual,
no quiero que arruinen mi momento.
Poema III
No le hago honor a mis experiencias escribiendo un poema erótico,
no sé cómo se describe la luz
ni cuál es la línea telefónica de los arcángeles,
ustedes que conocen la verdad
y tienen la posición moral para mirar desde arriba,
sabrán mejor lo complicado que es escapar
de mis precarias circunstancias mentales,
la paranoia puede ser una prisión
una batalla por salir de uno mismo,
por gritar el olor del silencio,
sufrir el color de la tarde,
abrazar la temperatura de las despedidas,
temblar de ternura
y azotarse,
sin piedad,
infame,
vociferando que la porcelana no es un material
sino una experiencia
y que en cada ausencia de paracaídas
hay un regalo
en cada sonrisa rota,
hay un recuerdo de lo que conmueve,
por eso no hay que pedir piedad
hay que tomarla como a la tristeza
envolverla en un papel dramático
y fumarla,
cuando las voces de la madrugada
traen ecos remotos,
todos duermen,
mis tímpanos se deleitan,
y reafirmo que no estoy preparado para escribir mis experiencias eróticas,
tampoco considero tan importantes mis ideales políticos,
no sé encausar mis intuiciones en mensajes certeros,
que no sean anécdotas delirantes y tragicómicas,
pero no me detengo porque mi pecho anida,
se ensancha
y todo lo que antes no importaba,
se prioriza:
la exaltación del detalle,
el enjambre de perspectivas
la lechuza cósmica,
la somatización gástrica,
la flexibilidad cognitiva
y otra serie de espantapájaros fantasmales,
a veces disfrutando ser un espectador del conflicto,
a veces negándolo
a veces pensando en la importancia de su existencia
así, como un grupo de cansados actores y actrices de teatro,
gastando el dinero en los ensayos
para la obra de mi vida,
ejercitándome para caer,
para adaptarme,
para entender mi lugar en las cosas
Sí, todo de lo que presumo,
es aquello de lo que carezco,
a mi riqueza no la nombro,
no la veo
y a veces
no sé si existe.






